Cada 17 de agosto, Guatemala rinde homenaje a uno de sus símbolos patrios más importantes: la Bandera Nacional. Su historia se remonta a 1871, cuando el general Miguel García Granados, entonces presidente del país, decretó oficialmente su creación mediante el Decreto Número 12. Posteriormente, con el Decreto Número 33, se oficializó también el Escudo de Armas, consolidando así los emblemas que representan independencia, libertad y unidad.
La bandera que conocemos hoy está conformada por dos franjas verticales azul celeste y una franja blanca al centro. El azul simboliza la justicia, la fortaleza, la lealtad y también los dos mares que bañan nuestras costas: el Pacífico y el Caribe. El blanco, por su parte, representa pureza, paz, integridad, firmeza y luz.

En el centro de la bandera descansa orgulloso el Escudo Nacional, con el Quetzal como símbolo de libertad y autonomía del pueblo guatemalteco. Cuando ambos se unen, bandera y escudo, se forma el pabellón nacional, representación de justicia, soberanía, victoria y la inmortalidad de la libertad.
Este día nos recuerda que la bandera no solo es un emblema, sino también un recordatorio de los valores y responsabilidades que compartimos como guatemaltecos.