9 de julio de 1977: ¿A punto de guerra por Belice? 

Al firmarse la independencia de Centroamérica, en 1821, el territorio de Belice queda independiente del reino británico, por lo cual Guatemala empieza el reclamo.

Para el 24 de enero de 1975, Guatemala aún mantenía el reclamo territorial por Belice -que hasta hace poco se había llamado Honduras Británica- por la vía de la diplomacia, y el primer ministro beliceño George Price.  Y es en esta fecha que Belice anuncia su intención de independizarse de la Corona británica y ser un país independiente.  

Dicha iniciativa no es bien vista por los gobernantes de turno de Guatemala y declaran que no aceptarían la independencia de Belice.  Y así iniciaba la animosidad de esta fase de la relación complicada entre estos países.

EN 1976 el ministro de Justicia beliceño Asad Shoman manifestaba su franca preocupación de que Guatemala invadiera el territorio de Belice una vez éste alcanzara su independencia.  Aunque el ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Adolfo Molina, recalcaba que su país no tenía intención de invadir militarmente el territorio de Belice, llega 1977, y en Julio el Gobierno del presidente guatemalteco Kjell Láugerud amenaza con recuperar Belice por la fuerza.  Al celebrarse el Día del Ejército, en sus discursos los militares guatemaltecos se referían al tema de Belice como un departamento del país.  

La víspera de las negociaciones entre ambos países sobre el futuro de la excolonia británica, la Cancillería británica lamentaba el discurso guatemalteco cargado de un encendido tono antibritánico.  Y en el viejo continente, en vista de la evidencia empiezan a tomar sus decisiones.

El Gobierno inglés dio la orden para que zarpara del Puerto de Londres un buque de guerra de la armada británica de tipo “Leander”, uno de los más rápidos y poderosos con los que cuenta el ejército británico.  La embarcación poseía cohetes antiaéreos de largo alcance, los cuales fueron posicionados para apuntar a la capital guatemalteca.

El 6 de julio de 1977, dos batallones de soldados británicos se instalaron en el río Mopán, apoyados por varias unidades de infantería, tanques y aviones de combate con despegue vertical conocidos como Harrier.  En tanto, soldados cavaban trincheras y se alistaban para repeler la invasión que supuestamente Guatemala ejecutaría para la recuperación del territorio beliceño.

Helicópteros de la Royal Navy hicieron amplios recorridos a lo largo de la frontera entre Petén y Belice.  Inglaterra hizo un despliegue de su poderío, que también incluyó la instalación de puestos de socorro y hospitales.  Los pobladores de Belice apoyaban el llamado del primer ministro Price para integrarse a las reservas militares.  Recibían adiestramiento militar y tenían como consigna el grito “Nunca hemos sido, ni seremos guatemaltecos”.

El 9 de julio de 1977, el canciller guatemalteco Adolfo Molina Orantes es autorizado por el presidente Kjell Eugenio Laugerud García para que inicie conversaciones con el gobierno británico, para resolver el litigio territorial.  Los acercamientos entre ambos países y el representante de Belice se llevaron a cabo en Washington, EE. UU. con el respaldo de la Organización de Estados Americanos.

Laugerud García se dirigió a los guatemaltecos en un discurso por radio y televisión, para informar sobre los resultados de las conversaciones. En esa ocasión, dijo que se sentía optimista por el resultado de las pláticas.  Según sus palabras, manifestaba que el pueblo guatemalteco se conformaría con una parte de Belice o un corredor con salida al mar Caribe.

Los ingleses en esa oportunidad ofrecieron llegar a un arreglo que pusiera fin al diferendo limítrofe.  Pobladores de todos los asentamientos de la capital preparaban manifestaciones pro Belice en apoyo al presidente Laugerud García. Éstas quedaron suspendidas luego del anuncio del mandatario.  Las aguas se habían de momento, calmado.

El 11 de julio de 1977, en Benque Viejo y Cayo San Ignacio, Belice, todo era alegría, pues los hombres que se habían alistado en las reservas estaban regresando a sus hogares, las mujeres abrazaban a sus esposos, y por doquier se escuchaban cohetillos.

Muchos cantaban el himno que dice: “La paz de Dios sea con vosotros”, por haber permitido que no hubiera guerra.  Mientras, soldados ingleses a bordo de vehículos militares se introducían en clubes nocturnos para beber licor.

En la isla caribeña de Barbados, las fuerzas armadas confiscaban un avión con matrícula Argentina por transportar 29 toneladas de municiones que serían entregadas a Guatemala.

El 28 noviembre 1977 se emite una Resolución de Naciones Unidas, en la que se pide a los gobiernos de Gran Bretaña y Guatemala que garanticen al pueblo beliceño su libre autodeterminación, lo que será la base de su futura independencia.

Se hizo el esfuerzo entre los gobiernos de Guatemala y de la Gran Bretaña de alcanzar una solución que incluyera un área de territorio continental en el sur de Belice para Guatemala, como compensación necesaria para que se reconociera la inminente independencia de Belice.

Las opciones que se manejaron tomaban como base para la línea de frontera en el sur de Belice: en la posición de Guatemala el río Monos (Monkey River), es decir todo el Distrito de Toledo, y en la posición de la Gran Bretaña el río Moho, es decir a la altura de Punta Gorda.  El Gobierno independista de Belice rechazó esta negociación y sostuvo, como lo hace hasta la actualidad, que no cedería ni una sola pulgada de territorio a favor de Guatemala, ya que le correspondía todo su territorio.

Hemeroteca PL “Tensión Bélica en selva petenera”; historiagt.org “Una cronología del caso Belice-Guatemala”; Gustavo Adolfo Orellana Portillo  “ANTECEDENTES Y ANALISIS DEL ACUERDO ESPECIAL ENTRE GUATEMALA Y BELICE.

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